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Severo

“Comienzo a amar el abismo del que estoy hecha.” Clarice Lispector     ¿Severo? ¿Qué nombre es eso?... ni en la cárcel…le digo pues...   Dijo el tipo con la cerveza en la mano, mientras una señora ya menos templada por la edad le decía que así se llamaba él mientras tomaba una chupada de cigarrillo que consumía sus ojos entrecerrados.   Severo era un cuchillero de esos de los de antes, de los que buscaba pelea llevados por el aguardiente y de las ideas insostenibles. Mataba por ver caer.   Vivía solo, sin mujer ni animales domesticados y en los dos ladrillos donde dormida tenía vírgenes y santos, como suele ser con aquellos malevos que invocan a la divinidad, sea la que les guste, para que los cuide del mal y los ayude a que la fechoría que hagan les resulte bien.    Los santos le servían, pues a 20 que había matado, solo les conoció los ojos que veían hacía el fondo y las manos que abrazaban el vacío, mientras él, con el puñal hundido les quitaba el s...

GIO

  “Quizá porque ya no veo la felicidad como algo inalcanzable, ahora sé que la felicidad puede ocurrir en cualquier momento y que no se debe perseguir” Jorge Luis Borges   -Es un traidor!!! -Entonces cambiemos el nombre!!! Dijo María Alejandra. -No… muchos se llaman Adolfo, Nelson, Augusto, Fulgencio, Fidel, Gustavo o Nicolás y son buenos, dóciles como la seda, más buenos que el pan…   Se llama GIO, un Border collie hijo del fútbol. Y llegó como llegan las cosas buenas. Después de ganar el título esquivo en el 2022 el técnico prometió conseguirle un perro a María Alejandra y aprovechando una entrevista en la radio, dijo al aire que necesitaba para ella, un Border Collie.  Como era de esperar, llegó un “catálogo” de fotos y ella lo eligió.    Era como es, un alma buena, llena de energía insaciable y una mirada que hace que uno le quiera de manera instantánea y para siempre.   Ahora, como se iba a llamar, era la cosa… Se terminó llamando como alguien que...

Yo jamás leí a Onetti

“Si todos los caminos conducen a Roma, es porque los romanos de la antigüedad inventaron la construcción de las rutas como objetos estables.”   Gilbert Simondon.   Leer El Astillero es una experiencia que permite estar desubicado, es decir, no saber en donde uno esta parado, ni en el texto ni en el territorio de su contexto, esto parce confuso, pero así lo es, porque los espacio y los tiempos en El Astillero se “moran”, de tal manera que permiten que uno se “demore” en ellos y ese morar proyecta un tiempo que no es el de la narración el que contiene los sucesos , sino más bien, una especie de dialéctica del reposo el que lo va llevando a uno a permanecer en cada momento como si fuese el espacio el que se moviese y con él, uno, es desplazando.    La tierra se mueve y con ella los cuerpos se desplazan, ese desplazamiento marea,  incomoda, des-acomoda, ya que la narración es más espacio que tiempo, “bloques de espacio en lugar de líneas de tiempo” una fuga con...

Contá Maruja

  “Porque esos astros, cuya luz desmaya Ante el brillo del alma, hija del cielo, No son siquiera arenas de la playa Del mar que se abre a su futuro vuelo”.   Diego Fallon     Cuentan que la mandaron a bautizar y al regresar a casa, con otro nombre, porque al cura no le había gustado el que le mandaron a poner, su mamá ordenó que en adelante la llamaran Maruja.    Llegamos a Salamina, un pueblo arriba donde terminan las montañas y donde con gracias se ve bien cuando las nubes caen y cuando ellas se alzan vuelo. Nunca supimos si fue una casualidad o como bien se dice en refranes de por estos lados: “la tierra llama” y aquí estábamos.   “Vivimos como si estuviésemos atravesados por torrentes de conceptos y sentimientos turbios, movidos por vagos criterios, inmersos en una especie de inconsciencia  aceptada como inevitable o buscada como una coraza contra el horror de vivir” y de eso, de ese turbio pánico pareciera ser que brota aquello que la vida no...

Blanco

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  "No tenía ganas de nada. Sólo de vivir" Juan Rulfo. En el Chocó, Blanco se “enredó con una viejona” él con 22 y ella con más de 40 años, la hizo parir y al mes de parida se escapó, ella quería cortarle la cabeza por estar en la calle a horas que debía estar en la casa. Lo iba a matar.   Se voló y 14 años después apareció de nuevo reclamando al niño, pero su hijo fue asesinado por la guerrilla o los paramilitares. El muchacho hacía “mandados”, se fue a Turbo Antioquia porque vio amenazada su vida y un día salió de donde estaba y lo mataron, Blanco no pudo reencontrarse con su hijo, más nunca.    Se fue para Chigorodó a trabajar a una finca, su patrón tenía 6 hijas.  Miladys, una de ellas,  de 14 años, se enamoró con Blanco. Y como  pasa siempre, él no era de agrado en esa casa. Se fue a otra finca a trabajar, no sin antes planear la fuga con su amada para tres meses después. Paciente esperó y una tarde con dos primos se fue monte adentr...

Luz de contacto

  A Carlos Mesa. “una cicatriz es también un albergue. yo la puedo llenar de sustancias o de pellejos cuando hay encuentros. siempre queda la marca así sean muy sutiles (se sabrá de la lluvia porque uno está mojado)”  Carlos Mesa.   La luz que pasa por el desfase de las cortinas, brilla con intensa armonía en el pálido y fingido piso.  El sol parece agua que flota, es una bella imagen que sacude las ventanas, pero es también extraño cuando es el viento con su ligera brisa el que invita a navegar al mismo sol que inunda y seca casi todo. Una determinada intensidad deja que ese batir de cortinas haga que el mismo sol de agua, se convierta en luz, en esa luz que al igual que los días, se va sucediendo de formas diferentes y uno del mismo modo, se vaya sucediendo en una rueda loca que gira sobre sí misma. Hoy llueve.   Veo el paraguas naranja con negro que una vez me prestó Nectalí y que nunca le devolví y veo el paraguas como un gesto poético de cont...

Violetas

  “Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece” Jorge Luis Borges.     Recordé unos animalitos de papel que un día se hicieron para mi: una mariposa y un pájaro, junto a otros dos, una jirafa y un camello.   La jirafa tenía una pata más corta que las demás y necesitaba apoyarse sobre el pájaro, la mariposa o el camello, este último con el rabo más grande que su cuerpo lo obliga a estar parado como si fuera un perro y no un camello.   Estirado y con la trompa hacia adelante con punta roma, el camello, dejaba dócilmente que la jirafa se descargara sobre él, sin problema en posarse con ella mientras el sol de media tarde atravesaba una pequeña ventana, iluminada con descaro.   Un día, los animalitos de papel no estaban. Sufrí un pequeño infarto parecido al que puede tener una persona cuando sus animalitos de papel desaparecen.   Luego de buscarlos incansable y torpemente, los encontré, arrumados junto a una caja de pastillas de violetas de Fla...

Río de sol

  “Lo malo no está en que la vida promete cosas que nunca nos dará; lo malo es que siempre las da y deja de darlas.” J uan Carlos Onetti.     Un pequeño río de sol entra en medio de dos alas de cortinas, una ondea como las montañas que hay en frente, la otra apacigua la onda como el valle al caer el día. El hilo de luz se mueve por el efecto del vidrio que aún no abrió, pero que próximo dará paso a un cálido viento que moverá las aguas del sol que entran y navegan en la tierra que finge ser el mármol.   Ahora debo adorar, dijo en forma de plegaria ( ad oris , significa llevar a la boca), en tono agradecido, sintiendo que el viaje, así como el mito se cuenta con música y canto, ese viaje de  adoratio  se debía contar, en algunas ocasiones sin ritmo ni son y otras, con gesto, palabra y espíritu.     Pensó que el astro rey ha danzado su circular tiempo y no en vano todo acabará y con ese don de la naturaleza que da siempre en abundancia dijo su ...

La violencia de Onetti

Cuando uno termina de leer a Proust uno no sabe que sentir, si una frustración horrible o deseos de salir a la calle a gritar mientras se llora, es como aprender: dolor, presión, angustia, desasosiego, pero también complacencia, satisfacción y bienestar.   Gilles Deleuze en su trabajo sobre Proust y los signos nos advierte que la búsqueda del héroe proustiano es aprendizaje y no memoria, una vuelta hermosa a recomenzar y reconocer cada vez. Por eso el tiempo es recobrado en la infinita verdad del aprendizaje “se trata no de exposición de la memoria involuntaria sino del relato de un aprendizaje” [1]  y ese aprendizaje es una violencia que nos impulsa a la búsqueda, una violencia sobre el pensamiento. Pero el aprendizaje no se consigue a través de la buena voluntad de la amistad y la filosofía que se “ponen de acuerdo sobre la significación de las cosas, de las palabras y de las ideas”, [2]   sino, por medio del amor y el arte, porque estos nos violentan al punto...